5 de octubre de 2007

PAX AMERICANA (extractos)


Escrito en California entre los años 1987 y 1990, PAX AMERICANA recoge algo de la tradición literaria on the road, pero constituye sobre todo una superposición de viajes/escrituras, un ejercicio de miradas, meandro poético en la inexorable linealidad de la autopista.






En / el lento raconto / la precisión del paisaje contrasta con mi improbable / presencia / Pálido en la velocidad escucho / el sotto voce de los / muertos que labran el suave / beso de amoníaco / En el siempre lento raconto..


..la velocidad como único sedante. Cuando las palabras, tus palabras, son arrojadas, inertes, en la vorágine, la sangre es una deriva infernal. Salimos al amanecer, 95 millas por hora y aún no era dios. La serpiente escamada nos arrojó en un haz de luces. Atrás dejábamos los restos de una ciudad, herida crujiente que el transhumante lleva consigo en la palma. La velocidad y la miseria del tiempo.




Y ahora este desierto sin fin que atravesar, llanura salpicada de acentos cromados y febriles.


Realidad desaparecida bajo los pies. ¿Hacia dónde huir? Hacia delante necesariamente –fuga a pura pérdida.
Toda detención significaría la necesidad de nombrar; voltearnos hacia atrás nos quemaría los ojos. Pero vi en el retrovisor mi imagen destrozada, el fruto pudriéndose en la lengua, el cielo caído sobre la no-mano.


En cada habitación de motel, una pantalla y una biblia. La noche es el día es la noche. Esta es la nueva/vieja profecía: perdurará sin tregua sobre esta tierra soleada la violencia de dientes de leche, las especies suicidadas dejarán tras de sí nudos irrompibles de silencio, vosotros seguiréis perfectamente informados.


Cruzando el Bay Bridge hacia el este, pasados los astilleros militares, los galpones rayados WE’RE NOT AMERICANS, WE’RE PROLETARIANS / FACTORY: JAIL gritan al sol vacilante de la mañana. Una pedrada sin nombre expulsa al intruso.



Luto de la metáfora, júbilo de la distancia salvada. Una sonora carcajada detiene lo escrito.


El cuerpo tatuado para una guerra –aquí, ahora, hermano. Contra el veneno de la palabra, la palabra como antídoto.


Narciso no perece en las agua de su espejo, sino desfigurado tras la máscara de fuego. Monstruo irreconocible, derrama lágrimas sobre las ruinas de una soledad que se ha vuelto inmunda.


MUST EXIT: Llamar, he llamado. Pero es un caos de voces (mías) lo que mi lengua ha proferido. Esa ausencia/exceso de palabras o la desmesura de este territorio es lo que le confiere una cualidad única para el olvido.
En la desnuda, pero en la desnuda región, cuando te asalta el hambre/neuronas quemadas: lloré sollocé ante la vista de este insólito país.


MUST EXIT: la inexorabilidad de las líneas de la autopista. Aquello que no circula deber ser expulsado, auto-suprimirse.

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